Tras ser rescatado de su secuestro, este inocente niño solo pedir una sola cosa…

6 Abr, 2017

Nadie debería pasar por lo que le sucedió a este chico. Javier era un niño que residía tranquilamente en Filadelfia, Estados Unidos, junto a sus padres y su hermanita de 2 años de edad. Un día, se encontraba jugando con ella a las afueras de su casa, cuando dos individuos de 31 y 42 años los raptaron, aprovechando que estaban sin supervisión.

Fue el comienzo de una pesadilla que marcaría al niño para toda su vida.

Los sujetos que los habían secuestrado eran traficantes de órganos, que se dedicaban a llevarse a niños para sacrificarlos. Javier y su hermanita fueron encerrados en un sótano junto a otros niños. Allí, eran torturados los días por estos despreciables sujetos, quienes acababan con sus vidas conforme recibían un “pedido” de órganos.

Javier se aterrorizó cuando en una ocasión, escuchó a uno de sus secuestradores hablando por teléfono. Un cliente le solicitaba las córneas de alguien con dos años de edad e iban a sacrificar a su pequeña hermana. De inmediato supo que debían escapar.

Lamentablemente, no lo consiguieron y sus intentos fueron violentamente frustrados.

Tristemente, Javier llegó a una desoladora conclusión y aprovechando el descuido de uno de los raptores, tomó su arma y le disparó a su hermana. Prefería arrebatarle la vida él mismo a que lo hicieran esas personas solo para quitarle los órganos.

rescatado

Gracias a que el disparo alertó a los vecinos, unos policías llegaron al domicilio a investigar. Pese a que no hallaron “nada sospechoso” en su primera incursión, mantuvieron vigilados a los secuestradores, hasta que dieron con el sótano donde tenían a sus víctimas. Allí estaba Javier, junto a cuatro niños supervivientes y los esqueletos de otros pequeños.

En el momento en el que lo trasladaban al hospital, solo gritaba una cosa:

“¡Mátenme! ¡No saben lo que he hecho!”

Si bien sus padres están aliviados de tenerlo de vuelta, su familia ha quedado rota para siempre. Hoy, Javier recibe terapia psicológica para superar el peor episodio de su vida.

Esta es una alerta para que nunca dejemos de cuidar a nuestros niños. Perderlos de vista un segundo, puede cambiarles por completo la vida.