Prendió la cámara para ver a su perra, pero en su lugar se encontró con algo perturbador.

13 Ene, 2017

Sandie Kaplanis es una mujer de Maryland, Estados Unidos, que recientemente compró una cámara para vigilara su perrita, Amber. Sa mascota había enfermado por una falla hepática a sus 14 años de edad, y Sandie necesitaba estar al pendiente las 24 horas del día, para asegurarse de que estuviera bien. Conecto la cámara web a su celular para recibir imágenes continúas de la perra y al principio parecía funcionar excelente.

Sin embargo, un día se asomó a la cámara y vio algo totalmente distinto.

Se trataba de una niña pequeña durmiendo en su cuna.

perra

Cuando Sandie removió y volvió a ingresar sus datos de registro, la imagen de Amber había vuelto. Pero poco después, volvió a ser reemplazada con la de esta chiquilla. Y así se quedó por 24 horas.

Después de hacer múltiples pruebas con la cámara, se comunicó con la empresa fabricante, la cual no le supo dar explicación sobre esta anomalía, aunque sí le envío otros 4 aparatos de obsequio, que no necesariamente la tranquilizaron. De hecho, Sandie se mostró muy preocupada por los padres que las compraban para monitorear a sus hijos y los terceros que las usaban con malas intenciones.

“Quiero que las personas sepan que existe la posibilidad de que si compras esto y lo preparas para tu hija pequeña, alguien más puede estar observándola”.

Y es que esta no es la primera anécdota de fallas con cámaras web que se conoce en Internet. Mejor prevenir que lamentar.