Niña que sobrevivió al cáncer cerebral, se suicidó tras sufrir bullying por tener los labios torcidos.

A pesar de todas las campañas que se han hecho, el bullying sigue siendo un problema grave en escuelas e Internet, y lo triste es que sigue cobrándose víctimas. Una de las más recientes fue Bethany Thompson, una niña de 11 años de edad que cargaba con una historia muy difícil.

Cuando tenía 3 años, Bethany sufrió un cáncer cerebral que estuvo a punto de quitarle la vida. Con mucha valentía y determinación, logró superar la enfermedad aunque lamentablemente le quedó una secuela: su labio torcido.

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A pesar de este pequeño detalle, su familia se esforzaba por hacer que llevara una vida lo más normal posible. Pero las cosas en su colegio se pusieron mal.

Los compañeros de Bethany la molestaban y eran crueles con ella, burlándose de la forma de su sonrisa. Llegó un momento en el que la pequeña se quebró y tomó la triste decisión de morir. Ese día, se despidió de su mejor amiga, le dijo que la quería y se fue a casa.

Allí, Bethany tomó el arma que sus padres tenían para usar en casos de emergencia, la cargó y se pegó un tiro.

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Su caso fue una verdadera alerta para las autoridades y padres de familia.

Wendy Feucht, su madre, habló con un periódico local acerca de la importancia de educar a los niños para ser tolerantes con los demás, pues como ella misma dice, “hasta una cosa insignificante puede hacer que las personas se quiebren”.

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Esta historia es una fuerte llamada de atención y una enseñanza para todos. Si alguna vez te encuentras con alguien que tiene algo distinto en su físico, no lo juzgues ni seas cruel con él. Tú no sabes quién es, ni por lo que ha pasado.