La eufórica historia de dos soldados que bombardearon los campos de ISIS y vivieron para contarlo.

13 Feb, 2017

Durante los últimos días del gobierno de Obama, Estados Unidos envió un par de bombarderos B-2 para acabar con dos campos de ISIS, ubicados 30 millas al suroeste de Sirte, ciudad libanesa. Se supone que decenas de miembros del estado islámico murieron allí mismo. Ahora, dos de los soldados a cargo hablan para describir como es una de estas salidas.

El vuelo incluye 32 horas continuas y 5,700 millas de trayectoria, a bordo de la cabina de un B-2.

mision

Uno de los estos miembros de la Fuerza Aérea, detalló que cada soldado en su base quería hacerse cargo de esta misión. A pesar de que no hay ni un minuto de descanso a la largo del vuelo, que es de ida y regreso.

mision2

Así es como lucen los bombarderos, antes de despegar con destino a Libia.

mision3

Cada bombardero es equipado con un sistema de bombas de precisión de 80, 500 libras, que a su vez están monitoreadas mediante GPS satelitales. Están programadas para explotar a una altura, locación, ángulo e instante específico, y solo con determinados objetivos. Si una de ellas no llega a dar en el blanco, los soldados tienen la obligación de volver a disparar y esperar para cerciorarse.

Así mismo, es el personal de la Fuerza Aérea quien prepara cada vuelo y programa las bombas.

mision4

En Estados Unidos existen 20 aviones bombarderos de esta clase. La flota entera, fue producida por la empresa de defensa Northrop Grumman y cada unidad cuenta con un precio de 737 millones de dólares. Inicialmente se diseñaron como aviones de radar durante la Guerra Fría y más tarde, fueron adaptados como bombarderos.

Los soldados que las pilotean, toman Dexedrine y otros medicamentos para mantenerse sus ciclos de descanso.

mision5

La cabina mide tiene un espacio que mide seis pies, con una cuna especial para dormir y un cuenco de acero inoxidable detrás del asiento, que hace la función de retrete.

mision6

Durante el viaje, cada bombardero tiene que ser reabastecido dos veces con combustible en pleno vuelo, una tarea de la que se encargan los aviones KC-135 Stratotankers. Resaltan además por su capacidad para dejar caer miles de bombas al mismo tiempo. Así mismo, todos los soldados reciben un arduo entrenamiento, que les permite mantener un equilibrio adecuado entre sus siestas y sus comidas dentro de la cabina.

mision7

Cada vez que un bombardero ha terminado con su objetivo, un drone Predador vuela cerca de la escena, para filmar todo en vídeo. Luego de eso, los vehículos emprenden el camino de regreso hasta la base en Missouri.

Es increíble toda la logística requerida para estas peligrosas misiones.