Ella pido ayuda a internet para solucionar este complicado problema. ¿Las respuestas?…

Cuando la madre de Tseng Shao-Tsen’s fue a sacar los platos de su alacena, se encontró con un terrible dilema. De alguna forma, la vajilla entera se había volcado pero la puerta de vidrio había detenido la pila de platos, evitando que se rompieran. Esto impedía abrirla normalmente, pues de lo contrario todo acabaría estrellándose en el piso.

Así que estaban sin poder usar sus platos, ni abrir el mueble. A Tseng no se le ocurrió mejor solución que pedir ayuda en Internet. Creía que le darían miles de soluciones prácticas, pero no contaba con el sentido del humor de la mayoría de los usuarios.

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Estas fueron algunas de las propuestas más ingeniosas que recibió:

“Vende la alacena al museo y que hagan una exposición llamada ‘El tiempo congelado’”.

“Tápala con cinta y deja que tus nietos lidien con el problema”.

“Ve a Kamar-Taj, visita al “Gran Anciano”, conviértete en hechicero, encuentra El Ojo de Agamotto, detén o vuelve atrás al tiempo, evita que pase esto ¡y listo!”

Algunos lo miraron por el lado financiero.

“Es una cuestión económica, si los platos son baratos, deja que se rompan. Si son caros, rompe el vidrio del otro lado”.

Afortunadamente, al final hubo alguien que le dio la solución perfecta:

“Inclina el armario hacia atrás y luego ábrelo”.

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¡Funcionó!

¿Tú en su lugar que habrías hecho?